Una conversación con Paulina Ferrera, psicóloga clínica de adultos
Cuando hablamos de deudas, gran parte de la atención suele concentrarse en aquello que necesita resolverse: montos, pagos, fechas, intereses y decisiones financieras.
Pero una preocupación económica también puede empezar a ocupar otros espacios de la vida.
Para ampliar esa mirada, en Legalfit conversamos con Paulina Ferrera, psicóloga clínica de adultos, sobre algunas de las experiencias emocionales que pueden aparecer cuando una situación económica
difícil se mantiene en el tiempo.
Desde su experiencia clínica, Paulina plantea que también es necesario darle una mirada a cómo está
viviendo la persona aquello que le ocurre, además de aquello que necesita resolverse.
¿Cómo podemos reconocer que las deudas están comenzando a afectar nuestra salud emocional?
No todas las personas viven una deuda de la misma manera.
En algunas, las primeras señales pueden aparecer mucho antes de sentir que la situación llegó a un
límite.
Puede empezar a costar desconectarse. Aunque una persona continúe trabajando, cuidando a su familia
y respondiendo a sus responsabilidades habituales, una parte de su atención puede seguir puesta en
aquello que preocupa: anticipando escenarios, repasando lo ocurrido o intentando encontrar una
respuesta, incluso durante los momentos de descanso.
También pueden aparecer irritabilidad, cansancio, dificultad para concentrarse, culpa o vergüenza.
Estas experiencias no aparecen necesariamente en todas las personas ni significan, por sí solas, que
exista un problema de salud mental.
Pero cuando una preocupación empieza a ocupar cada vez más espacio, puede ser importante mirar no
solo aquello que necesita resolverse económicamente, sino también cómo se está viviendo esa situación
y cuánto está afectando el descanso, los vínculos o la vida cotidiana.
Más que apresurarse a interpretar estas reacciones como una señal de debilidad, puede ser importante
preguntarse qué está ocurriendo y cuánto tiempo se lleva intentando sostener una preocupación que
todavía no encuentra una respuesta.
¿Qué son los pensamientos rumiantes y por qué pueden aparecer frente a los problemas económicos?
Los pensamientos rumiantes pueden aparecer cuando una persona vuelve una y otra vez sobre una
misma preocupación, sin que esa repetición necesariamente ayude a comprender mejor lo que ocurre o
a encontrar una respuesta.
Frente a una situación económica difícil, puede ocurrir que la persona repase repetidamente lo que
pasó, anticipe lo que podría ocurrir o intente encontrar una salida pensando una y otra vez en el
problema.
En ese intento, puede aparecer la sensación de que seguir pensando ayudará a encontrar una
respuesta.
Pensar sobre aquello que preocupa puede ser necesario cuando permite ordenar información, evaluar
alternativas o tomar una decisión. La dificultad puede aparecer cuando el pensamiento comienza a
repetirse sin ayudar a comprender mejor la situación ni a encontrar una respuesta.
Por eso, pensar mucho en un problema no siempre significa que lo estemos resolviendo. También
puede mostrar cuánto espacio está ocupando esa preocupación y lo difícil que está resultando encontrar
una respuesta.
¿Cómo pueden afectar estas preocupaciones al cuerpo, al descanso y a la vida cotidiana?
Cuando una preocupación se mantiene durante mucho tiempo, también pueden aparecer cambios en el descanso, la concentración o la vida cotidiana.
Hay personas que logran dormir, pero sienten que no descansan. Otras pueden tener dificultades para conciliar o mantener el sueño. También pueden aparecer mayor irritabilidad, tensión muscular, dolores de cabeza u otras molestias físicas.
Incluso actividades que antes permitían desconectarse —compartir con la familia, descansar o realizar algo agradable— pueden empezar a vivirse con una parte de la atención todavía puesta en aquello que preocupa.
Estas manifestaciones pueden tener distintas causas y no corresponde atribuirlas automáticamente a una deuda.
Por eso, más que apresurarse a explicar lo que ocurre, puede ser importante observar qué ha cambiado, desde cuándo está ocurriendo y cuánto está interfiriendo en la vida cotidiana.
Cuando el malestar se mantiene, aumenta o comienza a afectar de manera importante el descanso, los vínculos, el trabajo o el funcionamiento habitual, puede ser importante considerar una consulta profesional.
¿Por qué algunas personas evitan enfrentar sus deudas, aun cuando saben que el problema puede continuar?
Desde fuera, puede resultar contradictorio que una persona postergue precisamente aquello que sabe que necesita enfrentar.
Cuando revisar una cuenta, responder una llamada o hablar de dinero despierta miedo, vergüenza o mucha angustia, evitar esa situación puede producir un alivio momentáneo.
Ese alivio no resuelve aquello que está pendiente y la evitación puede tener consecuencias.
Por eso, comprender qué puede estar ocurriendo emocionalmente detrás de esa conducta no significa restarle importancia a aquello que necesita ser enfrentado.
Comprender no es justificar.
Tampoco significa quitar responsabilidad.
Significa ampliar la mirada e intentar comprender qué está ocurriendo y qué hace que acercarse a esa situación se haya vuelto tan difícil.
Porque comprender una forma de responder también puede permitir empezar a relacionarse de otra manera con aquello que necesita ser enfrentado.
¿Qué puede ayudar cuando las deudas generan una sensación de desborde?
Cuando una preocupación se mantiene durante mucho tiempo, distintas cosas pueden empezar a sentirse igualmente urgentes y puede resultar difícil saber por dónde empezar.
En esos momentos, puede ayudar ordenar la información y diferenciar aquello que necesita una respuesta hoy de lo que puede esperar. También puede ser importante distinguir entre lo que efectivamente está ocurriendo y aquello que se está anticipando.
No se trata de restarle importancia al problema, sino de intentar generar algo de espacio para poder mirar la situación con mayor claridad y reconocer qué necesita ser abordado.
Buscar apoyo también puede formar parte de ese proceso, especialmente cuando la situación se ha vuelto difícil de sostener en soledad. Y ese apoyo no necesariamente será el mismo para todas las personas.
Desde el ámbito jurídico, contar con orientación puede permitir conocer la situación y evaluar las alternativas disponibles.
Desde el ámbito psicológico, cuando el malestar emocional comienza a ocupar un espacio importante, la mirada es otra: comprender cómo se está viviendo esa experiencia, qué está ocurriendo emocionalmente y cuánto está afectando otros espacios de la vida.
Son ámbitos distintos que pueden aportar frente a diferentes dimensiones de una misma situación.
¿Qué le dirías a una persona que siente vergüenza, desesperanza o empieza a pensar que esta situación dice algo sobre quién es?
Una dificultad económica puede empezar a mezclarse con la forma en que una persona se mira a sí misma.
Al mismo tiempo, una deuda puede involucrar decisiones que revisar, responsabilidades que asumir y situaciones concretas que necesitan ser enfrentadas.
Pero una situación que necesita ser resuelta no tiene por qué convertirse también en una definición sobre quién eres.
Comprender cómo llegaste hasta aquí no significa quitar responsabilidad ni restarle importancia a lo ocurrido.
Significa poder ampliar la mirada: qué ha significado esta experiencia para ti, cómo la estás viviendo y qué empieza a ocurrir en la forma en que te miras y te tratas a partir de ella.
Porque una deuda habla de una situación que estás atravesando.
No define, por sí sola, tu valor como persona.
Conocer las alternativas también forma parte de enfrentar la situación
En esta conversación, Paulina Ferrera ha abordado la dimensión emocional que puede acompañar una
situación de endeudamiento.
Junto con esta mirada, existe una dimensión jurídica que necesita ser evaluada de acuerdo con los
antecedentes particulares de cada persona.
En Chile, la Ley N.º 20.720 contempla procedimientos concursales para Personas Deudoras, entre ellos
la Renegociación y la Liquidación. Cada uno tiene características, requisitos y consecuencias que deben
evaluarse según la situación particular.
Desde el ámbito jurídico, el equipo de Legalfit puede revisar los antecedentes de cada caso y orientar
respecto de las alternativas legales que podrían corresponder.
Sobre Paulina Ferrera:
Paulina Ferrera es psicóloga clínica de adultos, con más de 18 años de experiencia clínica.
En su trabajo acompaña a comprender aquello que hoy genera malestar, ampliando la mirada hacia la
historia emocional y los vínculos que también pueden estar relacionados con la manera en que cada
persona vive lo que le ocurre.
En esta conversación aporta la mirada psicológica sobre la experiencia emocional que puede
acompañar una situación de endeudamiento, mientras que la información jurídica y las alternativas
legales son abordadas por Legalfit.
Este contenido tiene fines informativos y no reemplaza una evaluación psicológica individual ni una
asesoría jurídica particular.

Paulina Ferrera
Psicóloga Clínica de adultos, más de 18 años de experiencia