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No puedo pagar mis deudas: cómo frenar la bola de nieve antes de que empeore
Muchas personas buscan cómo salir de deudas cuando la situación ya se volvió difícil de sostener. Lo que a veces no ven al comienzo es que este problema suele avanzar de forma gradual. Una tarjeta usada para cubrir gastos básicos, una cuota que se posterga o un crédito pedido para pagar otro pueden iniciar una verdadera bola de nieve.
Cuando una persona ya no puede pagar sus deudas, seguir improvisando decisiones suele empeorar el escenario. Según explican los abogados expertos de Legalfit, el sobreendeudamiento puede comenzar por distintas razones, desde falta de educación financiera hasta periodos de cesantía, enfermedades u otros problemas que afectan los ingresos. Además, es común que las tarjetas de crédito, bancarias o de retail, sean el punto de partida más frecuente.
En este artículo te explicaremos cómo comienza esta bola de nieve, cuáles son las señales de alerta y qué alternativas existen para frenarla antes de que siga creciendo.
Cómo comienza la bola de nieve de las deudas
El sobreendeudamiento no siempre parte con una gran deuda ni con una mala decisión aislada. Muchas veces comienza de forma silenciosa, con pequeños desajustes que parecen temporales, pero que poco a poco afectan la capacidad de pago. En algunos casos influye la falta de educación financiera, pero también pueden gatillarlo situaciones difíciles como una enfermedad, un periodo de cesantía u otros problemas que afectan directamente los ingresos del hogar.
Las tarjetas de crédito suelen ser el punto de partida
Según la experiencia del equipo legal, las deudas que más comúnmente marcan el inicio de este problema son las tarjetas de crédito, tanto bancarias como de retail. Esto ocurre porque suelen estar fácilmente disponibles y permiten seguir gastando incluso cuando el presupuesto ya está ajustado. El problema es que, cuando se usan sin una estrategia clara de pago, pueden transformarse rápidamente en una carga difícil de sostener.
Cuando una deuda nueva se usa para pagar otra, el problema crece
Uno de los patrones más frecuentes del sobreendeudamiento aparece cuando la persona empieza a usar nuevos créditos para cubrir obligaciones anteriores. Aunque en el corto plazo parezca una solución, en la práctica esta decisión solo traslada el problema y suele agravarlo. A medida que se acumulan cuotas, intereses y compromisos con distintas instituciones, la deuda deja de ser un tema puntual y empieza a expandirse como una bola de nieve.
No siempre se trata de gastar de más
Pensar que todas las personas endeudadas llegaron a esa situación por exceso de consumo es una simplificación injusta. Muchas veces el problema aparece en contextos de alta vulnerabilidad, cuando los ingresos bajan, surge una urgencia médica o simplemente no existe margen para absorber un gasto inesperado. En ese escenario, el crédito se convierte en una forma de sostener el día a día, pero también puede abrir la puerta a un problema mayor si la situación se prolonga.
Señales de que tus deudas ya se están saliendo de control
No siempre es fácil darse cuenta del momento exacto en que una deuda deja de ser manejable. Muchas personas siguen pagando como pueden, ajustando gastos o postergando cuentas, hasta que la situación ya es demasiado pesada. Por eso, identificar a tiempo ciertas señales puede marcar una gran diferencia. Según los abogados expertos en deudas de Legalfit, el problema se vuelve realmente grave cuando simplemente ya no puedes seguir pagando.
No te alcanza para cubrir tus gastos mensuales
Una de las primeras alertas es notar que el dinero ya no alcanza para cubrir los gastos habituales del mes. A veces esto ocurre incluso sin tener un presupuesto claro, y otras veces pasa aunque la persona intente ordenarse. Cuando los ingresos no alcanzan para responder a las obligaciones básicas y a las deudas al mismo tiempo, el margen de maniobra empieza a desaparecer.
Usas la tarjeta para gastos básicos o ya no tienes cupo disponible
Otra señal importante es empezar a depender de la tarjeta de crédito para cubrir gastos esenciales, como alimentación, transporte o cuentas del hogar. También es preocupante cuando el cupo ya está completamente utilizado y no existe capacidad para absorber nuevos gastos. En ese punto, la tarjeta deja de ser un apoyo puntual y pasa a convertirse en una extensión forzada del ingreso mensual.
Pides créditos para pagar otros créditos
Cuando una persona necesita sacar un nuevo crédito para pagar una deuda anterior, la situación ya está mostrando un nivel de desgaste importante. Esta práctica puede dar una sensación momentánea de alivio, pero normalmente solo aplaza el problema y aumenta la presión financiera. Además, va agotando la capacidad crediticia formal, lo que puede empujar a decisiones todavía más riesgosas.
Empiezas a pagar en cuotas incluso lo esencial
Pagar en cuotas gastos básicos o habituales también puede ser una señal de alerta clara. Cuando incluso lo esencial necesita financiarse, suele ser porque el presupuesto ya no alcanza para sostener el nivel de gasto y deuda acumulada. En ese escenario, la deuda deja de ser un tema aislado y empieza a afectar el funcionamiento cotidiano de la vida financiera.
El error más común cuando una persona ya no puede pagar sus deudas
Cuando las deudas empiezan a desbordarse, muchas personas reaccionan desde la presión, el miedo o la urgencia. Es una respuesta comprensible, pero también puede llevar a decisiones que empeoran el problema. Según la experiencia de los abogados para deudas de Legalfit, el error más común no es solo deber dinero, sino no buscar ayuda a tiempo y seguir endeudándose para intentar sostener una situación que ya dejó de ser manejable.
Esperar demasiado para actuar
Uno de los errores más frecuentes es postergar la decisión de enfrentar el problema. Muchas personas intentan aguantar un poco más, confiando en que el mes siguiente será mejor o en que lograrán ordenar sus pagos por su cuenta. Sin embargo, cuando los ingresos no van a cambiar en el corto plazo y las deudas ya no se pueden pagar, seguir esperando solo reduce las alternativas y aumenta la presión financiera.
Repactar por presión o desesperación
Otro error habitual es aceptar repactaciones o nuevos acuerdos solo para frenar la cobranza o ganar algo de tiempo. El problema es que estas decisiones muchas veces se toman sin analizar si realmente se ajustan a la capacidad de pago de la persona. Nadie quiere deber, pero actuar desde la desesperación puede terminar agravando la situación en lugar de resolverla. Por eso, antes de repactar, conviene revisar bien el escenario completo y evaluar si existen soluciones más definitivas.
Endeudarse con familiares, amigos o vías informales
Cuando se agota la capacidad de acceder a crédito formal, algunas personas empiezan a buscar salidas en su entorno cercano o, en el peor de los casos, en mecanismos de deuda informal no regulada. Esta decisión puede abrir nuevos conflictos y aumentar todavía más el nivel de riesgo. Los abogados de Legalfit son enfáticos en este punto: endeudarse más para tapar deudas anteriores, especialmente fuera del sistema formal, puede empeorar seriamente el escenario.
Qué hacer cuando ya no puedes pagar tus deudas
Aceptar que ya no puedes seguir pagando tus deudas no es fácil, pero suele ser el primer paso para empezar a ordenar la situación. Muchas personas intentan resistir durante meses, buscando salidas rápidas o esperando que el problema se resuelva solo. Sin embargo, cuando los ingresos no van a mejorar pronto y las deudas siguen creciendo, lo más importante es dejar de improvisar y analizar el escenario con claridad. Según explican los abogados expertos en sobreendeudamiento de Legalfit, hacerse cargo de la realidad y buscar ayuda profesional a tiempo puede marcar una diferencia importante.
Primero: aceptar el problema y revisar si es algo transitorio o permanente
No todas las dificultades para pagar deudas tienen la misma gravedad. A veces se trata de un mes especialmente complejo o de un gasto extraordinario que desordena el presupuesto de forma puntual. Pero si la baja de ingresos, la cesantía o el nivel de endeudamiento no van a cambiar en el corto plazo, es importante asumir que el problema requiere una solución más profunda. Reconocer esto no significa rendirse, sino empezar a tomar decisiones más realistas.
Buscar ayuda profesional antes de tomar nuevas decisiones
Cuando una persona ya no puede pagar sus deudas, seguir actuando sola puede llevarla a cometer errores por presión o desesperación. Buscar orientación profesional permite entender mejor qué opciones existen, qué decisiones conviene evitar y qué camino se ajusta mejor a la situación real. En muchos casos, ese análisis temprano ayuda a frenar medidas que solo postergan el problema y a encontrar alternativas más sólidas para salir de deudas.
Por qué negociar directo con acreedores no siempre es la mejor salida
Negociar directamente con los acreedores puede parecer una solución lógica, pero no siempre resulta conveniente. Para los abogados expertos de Legalfit, esto solo podría ser razonable cuando se trata de una deuda puntual que la persona sí puede resolver por su cuenta. Si el problema es más amplio o involucra varias instituciones, la repactación directa rara vez ofrece una salida realmente favorable. En esos casos, aceptar nuevos acuerdos sin un análisis previo puede terminar aumentando la carga financiera en lugar de aliviarla.
Qué alternativas legales existen en Chile para salir de deudas
Cuando una persona ya no puede pagar sus deudas, seguir acumulando compromisos o esperar a que el problema se resuelva por sí solo no suele ser una solución. En Chile existen herramientas legales que permiten enfrentar este escenario de manera más ordenada, ya sea para intentar reestructurar la deuda o, en casos más complejos, para extinguirla conforme a la ley. Las principales alternativas son la renegociación ante la autoridad correspondiente, la liquidación voluntaria y la defensa frente a acciones judiciales iniciadas por los acreedores.
- Renegociación ante la Superir: La renegociación puede ser una alternativa para personas que aún tienen margen para reordenar sus deudas y seguir pagando en condiciones más realistas. Este procedimiento permite buscar una salida formal cuando el problema ya superó la capacidad de organización personal, pero todavía existe la posibilidad de alcanzar un nuevo esquema de pago. Es una opción que debe analizarse caso a caso, considerando el nivel de ingresos, el monto adeudado y la viabilidad de cumplir con un nuevo orden financiero.
- Liquidación voluntaria o quiebra: En situaciones más críticas, cuando las deudas ya no podrán ser pagadas, puede ser necesario evaluar la liquidación voluntaria, también conocida como quiebra. Este procedimiento puede permitir la extinción de las deudas en determinados casos, a través de un proceso que se tramita ante los juzgados civiles competentes. No se trata de una decisión automática ni igual para todas las personas, pero sí de una herramienta legal relevante cuando el nivel de sobreendeudamiento hace inviable cualquier intento realista de pago.
- Defensa frente a acciones judiciales por deudas: Otra situación frecuente es que, junto con el problema financiero, la persona deba enfrentar acciones judiciales iniciadas por las instituciones con las que mantiene deudas. Esta defensa también forma parte de las alternativas legales disponibles cuando la deuda ya escaló a una etapa judicial.
Sí es posible frenar la bola de nieve de las deudas
Cuando las deudas empiezan a acumularse, es fácil sentir que todo se salió de control. La presión de la cobranza, la falta de liquidez y la incertidumbre sobre lo que puede pasar generan mucha angustia. Pero incluso en ese escenario, es importante saber que sí existen caminos para enfrentar el problema.
Lo más importante es aceptar la situación, dejar de postergar decisiones y buscar ayuda profesional. La bola de nieve puede abrumar, pero actuar a tiempo permite analizar alternativas reales y acercarse a una solución.
Si sientes que ya no puedes pagar tus deudas, no esperes a que el problema siga creciendo. Revisar tu caso a tiempo puede ayudarte a tomar una mejor decisión y proteger tu futuro financiero.
Cobranza extrajudicial en Chile: qué pueden hacer y qué no las empresas de cobranza
Recibir llamadas de cobranza puede ser una experiencia estresante. Muchas personas sienten presión o incertidumbre cuando una empresa les informa que tienen una deuda pendiente. En la mayoría de estos casos, estos contactos forman parte de la cobranza extrajudicial, un proceso regulado por la ley que tiene límites claros sobre cómo y cuántas veces las empresas pueden comunicarse con los deudores.
La cobranza extrajudicial corresponde a la etapa previa a una demanda judicial. En esta instancia, las empresas buscan informar al deudor sobre su atraso en el pago y ofrecer alternativas para regularizar la deuda, ya sea pagando lo adeudado o repactando el compromiso. Estas acciones se encuentran reguladas por la Ley del Consumidor y deben respetar principios como la proporcionalidad, la transparencia y la dignidad de las personas.
En la práctica, las empresas suelen utilizar llamadas telefónicas, mensajes de texto o correos electrónicos para informar la deuda y proponer opciones de pago. No obstante, existen límites legales sobre la frecuencia de estos contactos y sobre el contenido de las comunicaciones. Cuando estos límites se sobrepasan, pueden configurarse prácticas abusivas o incluso situaciones de hostigamiento.
En esta guía de Legalfit te explicaremos qué es la cobranza extrajudicial, cuántas veces pueden llamarte, qué prácticas están prohibidas y qué hacer si una empresa de cobranza vulnera tus derechos.
¿Qué significa cobranza extrajudicial?
La cobranza extrajudicial es el conjunto de acciones que realizan las empresas para informar a una persona que tiene una deuda pendiente y solicitar su pago, sin iniciar todavía un proceso en tribunales. En términos simples, corresponde a la etapa previa a una demanda judicial.
Su objetivo es que el deudor pueda regularizar la deuda antes de que el caso llegue a una instancia judicial. Esto puede ocurrir pagando el monto adeudado o acordando una repactación de la deuda con el acreedor.
En Chile, estas gestiones están reguladas por la Ley del Consumidor, por lo que las empresas deben cumplir ciertas reglas cuando realizan acciones de cobranza. Estas comunicaciones pueden incluir llamadas telefónicas, mensajes de texto o correos electrónicos informando el atraso en el pago.
La cobranza extrajudicial puede ser realizada directamente por la empresa acreedora —por ejemplo, un banco o una tienda del retail— o por empresas externas especializadas en cobranzas. Cuando esto ocurre, el proveedor debe informar previamente al consumidor qué empresa se encargará de realizar estas gestiones.
Aunque este tipo de cobranza es legal, debe respetar principios fundamentales como la proporcionalidad, la transparencia y el respeto a la dignidad y privacidad de las personas. Por eso, conocer cómo funciona la cobranza extrajudicial permite identificar cuándo una empresa actúa dentro de la ley y cuándo podría estar incurriendo en prácticas abusivas.
¿Cómo funciona la cobranza extrajudicial en Chile?
La cobranza extrajudicial corresponde a la etapa en que una empresa intenta recuperar una deuda sin recurrir todavía a tribunales. Durante este proceso, el acreedor busca contactar al deudor para informarle sobre el atraso en el pago y ofrecer alternativas para regularizar la situación.
En la práctica, estas gestiones suelen comenzar cuando una persona presenta atrasos en el pago de créditos, tarjetas o servicios financieros. A partir de ese momento, la empresa puede iniciar acciones de cobranza para recordar la deuda y proponer opciones de pago o repactación.
Quién puede realizar la cobranza
La cobranza extrajudicial puede ser realizada directamente por la empresa acreedora, como un banco, una institución financiera o una empresa de retail. También es común que estas gestiones sean encargadas a empresas externas especializadas en cobranza.
Cuando la cobranza es realizada por una empresa externa, el proveedor debe informar previamente al consumidor qué empresa se encargará de estas gestiones al momento de contratar el producto o servicio.
Cómo contactan normalmente a los deudores
Las empresas suelen utilizar distintos canales para informar la existencia de una deuda pendiente. Entre los más habituales se encuentran:
- llamadas telefónicas
- mensajes de texto
- correos electrónicos
En muchos casos, la llamada telefónica es el medio más utilizado. A través de este contacto, la empresa informa el atraso en el pago y propone alternativas para regularizar la deuda.
Aunque estas comunicaciones forman parte de un proceso legal, deben respetar los límites establecidos por la ley. Esto incluye reglas sobre la frecuencia de contacto, el contenido de las comunicaciones y el respeto a la privacidad del deudor.
¿Cuántas veces pueden llamarte por cobranza extrajudicial?
La cobranza extrajudicial tiene límites claros en Chile. La ley establece cuántas veces una empresa puede contactar a una persona para informar sobre una deuda pendiente. Estas reglas buscan evitar el hostigamiento y proteger la privacidad del consumidor.
Límite de llamadas y comunicaciones
Las empresas no pueden contactar al consumidor de forma ilimitada. La normativa establece que:
- Solo pueden realizar una llamada o visita a la semana.
- En el caso de otras comunicaciones —como SMS, correos electrónicos o mensajería— no pueden enviar más de dos por semana.
- Además, estas comunicaciones deben tener al menos dos días de separación entre ellas.
Horarios en que pueden contactarte
Las gestiones de cobranza también deben realizarse dentro de los horarios que permite la ley. En este contexto, se consideran días hábiles los no feriados, lo que en general comprende de lunes a sábado. Además, las comunicaciones solo pueden efectuarse en horas hábiles, es decir, entre las 8:00 y las 20:00 horas.
Fuera de ese rango, las empresas no deberían realizar llamadas ni otras gestiones de cobranza, ya que esto puede afectar la tranquilidad y la vida privada del consumidor.
Qué pasa si te llaman más veces
Si una empresa excede estos límites, podría estar incurriendo en prácticas de hostigamiento en la cobranza extrajudicial. Entre las situaciones más comunes se encuentran:
- llamadas reiteradas durante la semana
- múltiples mensajes en pocos días
- comunicaciones insistentes para presionar el pago
Cuando esto ocurre, es importante guardar registro de las llamadas o mensajes recibidos, ya que esta información puede servir como respaldo para realizar una denuncia.
Prácticas abusivas en la cobranza extrajudicial
Aunque la cobranza extrajudicial es un proceso legal, existen límites claros sobre cómo pueden actuar las empresas. Cuando estas gestiones exceden lo permitido por la ley, pueden transformarse en prácticas abusivas o de hostigamiento hacia el deudor.
En la práctica, uno de los problemas más frecuentes es que algunas empresas van más allá de informar la existencia de una deuda. En lugar de ello, utilizan mensajes o comunicaciones que generan presión indebida para lograr el pago.
Amenazas de embargo inmediato
Una de las prácticas más comunes es advertir a la persona que será embargada de forma inmediata si no paga la deuda. Sin embargo, esto no es correcto.
El embargo solo puede ocurrir dentro de un proceso judicial y debe ser ordenado por un tribunal. Además, la notificación de una demanda no se realiza por teléfono ni por correo electrónico, sino de manera personal en el domicilio del deudor mediante un receptor judicial.
Por esta razón, las llamadas que aseguran que un embargo ocurrirá de forma inmediata suelen ser parte de una estrategia de presión indebida.
Comunicaciones que simulan ser judiciales
Otra práctica que puede generar confusión es el envío de comunicaciones que aparentan provenir de tribunales o de procesos judiciales.
En algunos casos, las empresas llaman al deudor indicando que el contacto se realiza desde un tribunal o que el caso ya se encuentra en proceso de embargo. Estas afirmaciones pueden ser engañosas, ya que la notificación judicial sigue un procedimiento formal y no se realiza mediante llamadas telefónicas.
Contacto con terceros
Las empresas de cobranza tampoco pueden divulgar la existencia de una deuda a otras personas. Esto incluye familiares, compañeros de trabajo u otros terceros.
Aunque no es una práctica tan frecuente, en algunos casos ocurre. Cuando sucede, puede vulnerar el derecho a la privacidad del consumidor y constituir una infracción a la normativa de protección al consumidor.
Conocer estas prácticas permite identificar cuándo una empresa está actuando dentro de la ley y cuándo podría estar vulnerando los derechos del deudor.
¿Qué se considera práctica indebida en la cobranza extrajudicial?
La cobranza extrajudicial debe respetar límites claros establecidos por la ley. Cuando las empresas exceden estos límites o utilizan formas de presión indebidas, las gestiones de cobro pueden transformarse en hostigamiento hacia el consumidor.
En términos generales, la ley exige que toda acción de cobranza se ajuste a principios como la proporcionalidad, la razonabilidad, la transparencia y el respeto a la dignidad y privacidad de las personas. Esto significa que las empresas pueden informar la existencia de una deuda, pero no pueden ejercer presión constante o intimidar al deudor.
Algunas situaciones que pueden considerarse hostigamiento en la cobranza extrajudicial son:
- Realizar llamadas por sobre el límite permitido por la ley.
- Enviar mensajes o comunicaciones reiteradas durante la semana.
- Utilizar amenazas de embargo u otras medidas judiciales para presionar el pago.
- Informar la existencia de la deuda a terceros, como familiares o compañeros de trabajo.
Además, la normativa establece límites claros sobre la frecuencia de contacto. Las empresas no pueden llamar o visitar al consumidor más de una vez por semana, ni realizar más de dos comunicaciones semanales a través de otros medios, como mensajes de texto o correos electrónicos. Estas comunicaciones deben estar separadas por al menos dos días.
Cuando estas reglas no se respetan, la cobranza deja de ser una gestión informativa y puede convertirse en una forma de presión indebida. Por eso, es importante conocer estos límites para identificar cuándo una empresa de cobranza podría estar vulnerando los derechos del consumidor.
Qué hacer si una empresa de cobranza vulnera tus derechos
Si durante la cobranza extrajudicial una empresa excede los límites legales o utiliza prácticas abusivas, es importante saber que existen mecanismos para defender tus derechos. La ley establece que las gestiones de cobranza deben respetar la dignidad, privacidad y tranquilidad del consumidor.
Cuando esto no ocurre, es recomendable actuar siguiendo estos pasos:
- Guardar evidencia de las comunicaciones: El primer paso es registrar las llamadas, mensajes o correos recibidos. Guardar esta información puede ser clave si luego decides presentar un reclamo o iniciar acciones legales.
- Presentar un reclamo ante el SERNAC: Si consideras que una empresa está realizando hostigamiento en la cobranza extrajudicial, puedes presentar un reclamo ante el Servicio Nacional del Consumidor (SERNAC).
Esta institución puede fiscalizar a las empresas y tomar acciones cuando se detectan prácticas que vulneran los derechos de los consumidores. - Buscar asesoría legal: Cuando las prácticas abusivas continúan o la situación se vuelve compleja, puede ser recomendable buscar asesoría legal especializada.
Un abogado puede evaluar tu situación y orientar sobre las acciones disponibles. Sin embargo, el foco principal debe estar en abordar el problema de fondo que origina las llamadas de cobranza: la deuda. Contar con asesoría legal permite analizar alternativas concretas para enfrentarla, especialmente cuando el nivel de endeudamiento hace difícil cumplir con los pagos.
“Se siente abrumador y preocupante, pero podemos ocuparnos a través de soluciones legales y reales con especialistas. El camino no es fácil, pero hay una luz en final del tunel de las deudas.”
Luisa Martínez, abogada especialista en derechos del consumidor de Legalfit
Errores comunes cuando se enfrentan llamadas de cobranza
Recibir llamadas de cobranza puede generar preocupación, estrés e incluso sensación de urgencia por resolver la situación de inmediato. Sin embargo, en muchos casos esta presión lleva a las personas a tomar decisiones apresuradas que pueden empeorar el problema financiero.
Uno de los errores más frecuentes es preocuparse, pero no ocuparse del problema. El estrés que generan las llamadas de cobranza puede afectar la tranquilidad de las personas e incluso su salud. A pesar de ello, muchas veces no se busca información ni asesoría para encontrar una solución real a la deuda.
Aceptar repactaciones que no se podrán cumplir
Otro error común es aceptar repactaciones o acuerdos de pago impulsivos, solo para detener las llamadas de cobranza.
En algunos casos, las personas aceptan nuevas condiciones sin evaluar si realmente podrán cumplirlas. Esto puede provocar que la deuda vuelva a caer en mora y que la situación financiera se complique aún más.
Ignorar completamente el problema
También es frecuente que algunas personas opten por ignorar todas las llamadas de cobranza. Aunque esto puede ayudar a reducir el estrés momentáneo, no resuelve el problema de fondo.
Ignorar las llamadas no es necesariamente incorrecto cuando sabes que no puedes pagar de inmediato. Sin embargo, esto no debería impedir buscar alternativas para enfrentar la deuda y evitar que la situación avance hacia una demanda judicial.
Por eso, frente a una situación de endeudamiento, lo más recomendable es informarse y buscar orientación especializada. Existen soluciones legales que pueden ayudar a ordenar las deudas y encontrar una salida cuando la carga financiera se vuelve difícil de manejar.
Qué hacer si no puedes pagar tus deudas y cómo enfrentar la cobranza extrajudicial
Cuando las llamadas de cobranza extrajudicial se vuelven constantes, muchas personas sienten que no tienen salida. Sin embargo, existen alternativas legales que permiten enfrentar las deudas de forma ordenada y buscar una solución real al problema.
Una de las opciones es la renegociación de deudas ante la Superintendencia de Insolvencia y Reemprendimiento, un procedimiento que permite reorganizar los compromisos financieros y acordar nuevas condiciones de pago con los acreedores. También existe la liquidación voluntaria, conocida comúnmente como quiebra personal, que permite extinguir las deudas cuando la persona ya no tiene capacidad de pago.
En otros casos, puede ser necesario defenderse frente a acciones judiciales cuando los acreedores inician procesos de cobro en tribunales. Contar con asesoría legal permite evaluar cada situación y determinar cuál es la mejor alternativa para enfrentar la deuda.
Enfrentar las deudas puede ser un proceso difícil, especialmente cuando existe presión constante por parte de empresas de cobranza. Sin embargo, es importante recordar que existen soluciones legales y especialistas que pueden orientar el camino. Aunque la situación puede parecer compleja, buscar ayuda a tiempo puede marcar la diferencia para recuperar la tranquilidad financiera.