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En Legalfit trabajamos como un solo equipo, apoyándonos para ofrecer un servicio cercano, ágil y humano. Cada integrante aporta su experiencia para resolver los desafíos legales de nuestros clientes con compromiso y calidad.

“La tranquilidad de cada cliente es el eje principal de nuestro compromiso.”

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Guía completa sobre deudas DICOM: cómo salir del registro y enfrentar el sobreendeudamiento

Tener deudas DICOM en Chile no solo afecta tu acceso a créditos. También puede limitar arriendos, empleos y nuevas oportunidades financieras. Sin embargo, no todas las situaciones son iguales. Existe una gran diferencia entre una deuda puntual y un escenario de sobreendeudamiento con múltiples acreedores.

Muchas personas creen que aparecer en DICOM significa simplemente que deben pagar y esperar. En algunos casos eso es suficiente. Pero cuando las deudas se acumulan, los ingresos no alcanzan y comienzan las gestiones de cobranza o demandas, el problema deja de ser administrativo y pasa a ser legal.

Desde la experiencia de los abogados expertos en deuda de Legalfit, el verdadero riesgo comienza cuando la persona ya no puede cumplir sus obligaciones en el corto plazo. En ese punto, seguir repactando puede agravar la situación. Por eso es clave entender qué tipo de deuda tienes, cuántos acreedores están involucrados y qué alternativas legales existen antes de tomar una decisión.

En esta guía te explicamos cómo enfrentar las deudas DICOM y cuándo es momento de evaluar soluciones más profundas.

¿Qué son las deudas DICOM y por qué puedes aparecer en el registro?

Cuando hablamos de deudas DICOM, nos referimos a obligaciones impagas que han sido informadas al sistema de información comercial administrado por Equifax en Chile. DICOM es el nombre con el que comúnmente se conoce este registro, donde se refleja el comportamiento financiero de personas y empresas.

Aparecer en DICOM significa que un acreedor informó una deuda vencida. Desde ese momento, tu situación puede ser consultada por bancos, instituciones financieras, casas comerciales y otras entidades que evalúan tu historial antes de aprobar un crédito o contrato.

¿Qué tipo de deudas se reportan en DICOM?

Desde la experiencia de los abogados de Legalfit, las deudas que con mayor frecuencia terminan en DICOM son:

  • Créditos de consumo.
  • Líneas de crédito bancarias.
  • Tarjetas de crédito, tanto bancarias como del retail.
  • Obligaciones con nuevos actores financieros que hoy operan en el mercado, incluyendo emisores no tradicionales de tarjetas.

Es importante entender que no se trata solo de bancos. Hoy existen múltiples entidades que pueden informar morosidades si se deja de pagar.

Además, el monto no es determinante. No existe un mínimo legal para que una deuda sea reportada. Una obligación de bajo valor puede terminar igualmente registrada si el acreedor decide informarla tras la mora.

¿Qué deudas no pueden publicarse en DICOM?

La regla general es que la mayoría de las deudas pueden informarse, salvo excepciones legales expresas. Entre ellas destacan:

  • Deudas de salud.
  • Determinadas deudas educacionales, según la normativa vigente.

Fuera de estas excepciones, la publicación es amplia. Por eso es un error frecuente pensar que solo las deudas “grandes” o bancarias aparecen en DICOM. En la práctica, cualquier incumplimiento puede generar el registro.

Entender qué tipo de deuda tienes y cómo fue informada es el primer paso para evaluar si basta con pagar o si es necesario analizar una solución legal más profunda.

¿Cuándo una deuda se convierte en un problema mayor?

No todas las deudas DICOM representan el mismo nivel de riesgo. Existe una diferencia importante entre una deuda puntual, originada por una situación específica, y un escenario donde las obligaciones se acumulan con distintos acreedores.

En la práctica legal, ambas situaciones se presentan y son escenarios de riesgo para sobreendeudarse. Hay personas con una sola deuda alta. También existen casos donde cada deuda, por separado, no parece grave, pero en conjunto superan completamente la capacidad de pago.

Señales claras de sobreendeudamiento

Desde la experiencia de los abogados expertos en deuda, una persona comienza a estar sobreendeudada cuando sabe que no podrá cumplir sus obligaciones en el corto plazo bajo ninguna circunstancia. No se trata solo del monto. El problema surge cuando los ingresos ya no alcanzan para cubrir los compromisos mensuales.

Algunas señales concretas son:

  • Tus gastos superan tus ingresos.
  • Necesitas usar una deuda para pagar otra.
  • Repactas constantemente sin disminuir el capital.
  • Has dejado de pagar y no ves posibilidad real de regularizar.
  • Comienzan las gestiones de cobranza judicial o amenazas de demanda.

Cuando la deuda deja de pagarse, el escenario cambia. Si los montos son relevantes, es altamente probable que el acreedor inicie acciones judiciales. En ese momento, el problema ya no es solo financiero, sino también legal.

El error más común: esperar que el problema desaparezca

Uno de los errores más frecuentes es no hacer nada y confiar en que la deuda se eliminará automáticamente con el paso del tiempo. Esto puede ser riesgoso. Mientras la persona espera, el acreedor puede avanzar judicialmente sin que el deudor lo advierta.

Además, aunque la ley contempla plazos de prescripción, estos no operan de forma automática. Requieren acciones concretas y una declaración judicial.

Por eso, cuando existen múltiples deudas, montos significativos o imposibilidad real de pago, lo recomendable no es seguir repactando indefinidamente. Es evaluar alternativas legales estructurales antes de que la situación escale.

¿Cuándo y cómo una deuda entra a DICOM?

Una de las preguntas más frecuentes es cuánto tiempo debe pasar para que una deuda sea informada en DICOM. La respuesta es clara: no existe un plazo fijo establecido por ley. Todo depende del acreedor y de sus políticas internas.

En términos prácticos, una deuda puede ser reportada desde el momento en que se produce la mora. Es decir, desde que dejas de pagar en la fecha acordada. Algunos acreedores esperan un tiempo prudente. Otros pueden informar la morosidad casi de inmediato.

¿Existe un monto mínimo para entrar a DICOM?

No. El monto no es un factor determinante. Una deuda de bajo valor puede ser publicada si el acreedor decide informarla. No se requiere una cifra específica para que el registro proceda.

Este es un punto relevante, porque muchas personas creen que solo las deudas altas o bancarias terminan en DICOM. En la práctica, cualquier obligación impaga susceptible de ser informada puede aparecer en el registro, salvo las excepciones legales expresas.

¿Cuántos días de morosidad se necesitan?

Tampoco existe un número exacto de días establecido como regla general. Puede variar según la entidad. Desde el punto de vista operativo, una vez que el acreedor informa la deuda, la actualización en el sistema puede reflejarse en un plazo muy breve.

Por eso, esperar “varios meses” antes de preocuparse es un error común. En algunos casos, el registro puede aparecer poco después de la primera cuota impaga.

¿Todas las deudas se informan automáticamente?

No necesariamente. El acreedor debe decidir informar la deuda. Sin embargo, en la práctica, la mayoría de las instituciones financieras y comerciales lo hacen cuando existe incumplimiento.

Lo importante es entender que la entrada a DICOM no depende solo del tiempo transcurrido, sino de la decisión del acreedor y del incumplimiento efectivo de la obligación.

Si ya dejaste de pagar y sabes que no podrás regularizar en el corto plazo, es recomendable evaluar tu situación antes de que el problema escale a instancias judiciales.

Cómo eliminar deudas DICOM legalmente

Eliminar las deudas DICOM no siempre implica lo mismo. La solución depende del tipo de deuda, del tiempo transcurrido y, sobre todo, de tu capacidad real de pago. No todos los casos se resuelven pagando. En escenarios de sobreendeudamiento, pueden existir alternativas más efectivas.

A continuación, revisamos las principales vías legales.

La forma más directa de salir de DICOM es pagar la deuda pendiente o alcanzar un acuerdo con el acreedor.

Una vez realizado el pago, la exclusión del registro debería reflejarse en pocos días. Si el acreedor no gestiona la actualización, puedes acreditar el pago y solicitar la corrección correspondiente.

Esta alternativa es razonable cuando:

  • Se trata de una deuda puntual.
  • Tienes capacidad real de pago.
  • El acuerdo no implica intereses abusivos.

Sin embargo, cuando las deudas son múltiples o el monto total supera tus ingresos, seguir repactando puede prolongar el problema en lugar de solucionarlo.

Es importante aclarar que lo que prescribe no es la deuda en sí, sino la acción de cobro judicial.

En términos generales, la acción ordinaria prescribe a los cinco años desde que la obligación se hizo exigible. En ciertos documentos, como pagarés o cheques, el plazo puede ser menor.

Pero la prescripción no opera automáticamente. Debe ser alegada y declarada por un tribunal. Solo con esa declaración es posible solicitar la eliminación formal del registro en DICOM.

Esta vía puede ser efectiva cuando ha pasado suficiente tiempo y no hubo demandas vigentes.

Cuando existen múltiples deudas o el monto total es significativo, puede ser necesario recurrir a soluciones más estructurales bajo la Ley de Insolvencia y Reemprendimiento (Ley 20.720).

Renegociación

En términos generales, puede evaluarse cuando:

  • Existen más de dos deudas.
  • El total supera las 80 UF.
  • No has sido demandado.
  • Tienes capacidad de pago, pero no en las condiciones actuales.

Este procedimiento permite reorganizar las obligaciones con respaldo legal y, una vez finalizado correctamente, genera la exclusión de las deudas morosas involucradas.

Liquidación voluntaria

Es una alternativa cuando no existe capacidad real de pago en el corto o mediano plazo. En este escenario, se liquidan los bienes del deudor y se extinguen las deudas incluidas en el procedimiento.

Al término del proceso, las deudas morosas comprendidas quedan excluidas del registro.

Esta opción no es para todos los casos. Requiere análisis jurídico previo, ya que tiene efectos patrimoniales relevantes.

¿Qué alternativa conviene?

No existe una respuesta única. Si tienes una sola deuda y puedes pagarla, probablemente no necesites un procedimiento concursal.

Pero si tus ingresos ya no alcanzan, tienes varios acreedores o enfrentas riesgo de demandas, es momento de evaluar una estrategia legal más profunda. Actuar a tiempo puede evitar embargos, juicios y un deterioro mayor de tu historial financiero.

Preguntas frecuentes sobre deudas DICOM

¿A cuánto tiempo de pagar una deuda salgo de DICOM?

Si pagaste una deuda atrasada, la exclusión de DICOM debería reflejarse casi de inmediato, tardando solo un par de días.

¿A los cuántos años prescribe una deuda DICOM?

Lo que prescribe son las acciones de cobro. En general, la acción ordinaria prescribe a los 5 años desde que la deuda se hizo exigible.

¿A los cuántos meses de deuda te ponen en DICOM?

Depende del acreedor. Incluso puede ser inmediatamente desde que dejas de pagar y se produce la mora.

¿Con un certificado de deuda puedo borrar DICOM?

Sí, si el certificado acredita que la deuda fue pagada, puedes solicitar la actualización y eliminación del registro.

¿Con cuánta deuda se envía a DICOM?

El monto no es un factor determinante. Una deuda puede informarse en DICOM desde cualquier monto.

¿Con cuántos días de morosidad entran las deudas a DICOM?

Depende del acreedor. Puede ser casi inmediato una vez producida la mora.

¿Con deuda en un preuniversitario voy a DICOM?

Sí. Los preuniversitarios no están incluidos dentro de las excepciones legales de deudas educacionales.

¿Con el informe de deuda financiero puedo salir de DICOM?

Si acreditas que pagaste la deuda, que fue declarada prescrita o que tiene más de cinco años sin acciones judiciales, puedes aclarar tu informe.

¿Con qué deudas puedo quedar en DICOM?

La mayoría de las deudas pueden publicarse, salvo aquellas que la ley excluye expresamente, como salud y ciertas educacionales.

¿Cómo saber cuánta deuda tiene una persona en DICOM?

Puedes obtener el informe de Equifax o el informe de deudas de la CMF para conocer el detalle de las obligaciones registradas.

Asesoría legal experta para deudas DICOM

No todas las deudas DICOM se resuelven de la misma forma. Pagar puede ser suficiente en algunos casos. Sin embargo, cuando existen múltiples acreedores, montos acumulados o imposibilidad real de pago, la situación requiere un análisis más profundo.

Muchas personas buscan información general en internet. Eso puede ayudar a entender el problema, pero no reemplaza una estrategia jurídica personalizada. Cada deuda tiene condiciones distintas, plazos específicos y riesgos legales propios.

Si ya dejaste de pagar, si enfrentas gestiones de cobranza o si sabes que no podrás cumplir en el corto plazo, es momento de evaluar alternativas con respaldo profesional. Actuar a tiempo puede evitar demandas, embargos y decisiones que agraven el sobreendeudamiento.

En Legalfit analizamos tu situación completa, revisamos tus acreedores y definimos la vía más adecuada. No se trata solo de salir de DICOM, sino de resolver el problema de fondo.

Deudas en marzo sobre $10 millones: qué hacer si ya estás en mora en Chile

Marzo no crea las deudas, pero muchas veces las deja en evidencia. Uniformes, permisos de circulación, gastos acumulados del verano y compromisos financieros pendientes convierten este mes en un punto de quiebre para muchas personas. Sobre todo para quienes ya venían ajustados desde fines del año anterior.

El contexto no es menor. Según el 51° Informe de Deuda Morosa USS–Equifax, al cuarto trimestre de 2025 la tasa de morosidad en Chile alcanzó el 25,2%, con 3.966.866 personas en situación de mora. Además, el número de morosos volvió a crecer en el último trimestre, confirmando una tendencia al alza.

En la práctica, esto se traduce en más consultas de personas que aún están pagando, pero que ya advierten que no podrán sostener ese ritmo durante el año. Desde Legalfit observamos que muchos llegan antes de caer en incumplimiento formal, buscando alternativas para no entrar en una espiral de repactaciones, pago mínimo o nuevos créditos para cubrir obligaciones anteriores.

Si tus deudas superan los $10 millones y marzo se ve cuesta arriba, es fundamental evaluar tu situación con claridad antes de tomar decisiones apresuradas. En este artículo analizamos el escenario actual y qué alternativas existen cuando la deuda deja de ser solo un problema financiero y comienza a tener implicancias legales.

La morosidad está subiendo: por qué marzo puede empeorar el escenario

El último trimestre de 2025 confirmó un cambio de tendencia. La tasa de morosidad volvió a aumentar y alcanzó el 25,2% de la población adulta. Esto significa que casi 4 millones de personas mantienen una o más cuotas impagas. Además, el número total de morosos creció un 2% respecto del trimestre anterior.

No se trata solo de más personas en mora. También está creciendo el monto total adeudado y el número de personas en tramos de deuda más altos. En otras palabras, el problema no es puntual ni aislado. Es estructural y está escalando.

En este contexto, marzo funciona como un acelerador. Quienes ya venían ajustados enfrentan gastos adicionales propios del inicio del año. Si la capacidad de pago ya estaba al límite, este mes suele tensionar aún más el presupuesto.

Desde la experiencia de los abogados de Legalfit, las causas que más se repiten en los casos reales son claras: baja de ingresos, cesantía o inestabilidad laboral, uso de tarjetas para cubrir gastos básicos y repactaciones que, en el corto plazo, alivian la presión, pero en el mediano plazo aumentan el monto total adeudado.

Muchas personas intentan “ordenarse” refinanciando o pagando el mínimo. Sin embargo, esa estrategia suele extender el problema. Cuando el ingreso no alcanza para cubrir capital e intereses, la deuda comienza a crecer más rápido que la capacidad de pago.

Señales tempranas: “todavía pago, pero ya no voy a poder”

Un patrón que se repite es el de personas que aún no están formalmente en incumplimiento, pero que saben que no podrán sostener el ritmo de pagos durante el año. Siguen pagando mínimos o cuotas completas, pero a costa de endeudarse en otro producto o de utilizar ahorros que no se repondrán.

Este es un momento clave. Anticiparse puede marcar una diferencia importante. Cuando se busca asesoría antes de caer en mora o antes de que la deuda escale judicialmente, el abanico de alternativas es más amplio y las decisiones se toman con mayor claridad.

Deuda sobre $10 millones: cuándo el problema deja de ser solo financiero

No todas las deudas tienen el mismo impacto. Una mora puntual puede resolverse con reorganización y disciplina. Pero cuando el monto total supera los $10 millones, el escenario cambia.

En ese nivel, la deuda suele estar distribuida en varios productos financieros. Es frecuente encontrar créditos de consumo, tarjetas con cupos altos y obligaciones bancarias paralelas. A mayor monto, mayor exposición a cobranzas intensivas, tanto extrajudiciales como judiciales.

Desde la experiencia de los abogados expertos en deudas de Legalfit, al cruzar ciertos umbrales el problema deja de ser únicamente presupuestario. La presión de los acreedores aumenta y las posibilidades de enfrentar acciones judiciales se vuelven más reales. En estos casos, no basta con “ordenarse”. Es necesario hacerse cargo del escenario completo y evaluar alternativas formales.

Además, cuando el monto es alto, el margen de error se reduce. Una mala decisión puede incrementar significativamente la deuda total o acelerar un proceso de cobro.

El punto de no retorno del pago mínimo

Uno de los patrones más frecuentes en deudas elevadas es la confianza excesiva en el pago mínimo. En una primera etapa, pagar el mínimo parece una solución razonable. Permite mantenerse al día y evitar caer en mora formal.

El problema es que, en la práctica, el pago mínimo suele cubrir principalmente intereses y cargos asociados. El capital disminuye muy poco o incluso se mantiene. Con el tiempo, el monto mínimo exigido aumenta. Llega un punto en que tampoco ese mínimo puede pagarse.

Ese es el “punto de no retorno” que describen los abogados expertos. La persona ha destinado meses o años a cumplir con el mínimo, pero la deuda no se reduce de manera significativa. Cuando finalmente deja de pagar, el monto total es mayor que al inicio y la presión de cobro se intensifica.

En deudas superiores a $10 millones, esta dinámica puede generar un deterioro financiero acelerado.

La “bicicleta” y la repactación: por qué suelen empeorar la situación

Otra práctica habitual en escenarios de deuda alta es la llamada “bicicleta”: solicitar un nuevo crédito para pagar otro. A corto plazo, esto da la sensación de alivio. Se evita la mora inmediata y se gana tiempo.

Sin embargo, la bicicleta suele aumentar el monto total adeudado y multiplicar los acreedores. Lo que antes era un problema concentrado en una institución termina fragmentado en varias. Esto complica cualquier futura negociación y eleva el riesgo de acciones judiciales.

Algo similar ocurre con las repactaciones directas. Aunque pueden ofrecer cuotas más bajas inicialmente, en muchos casos incrementan de manera considerable el total a pagar. Se extiende el plazo, aumentan intereses y la deuda se vuelve más pesada en el mediano plazo.

Cuando la deuda ya supera los $10 millones, estas estrategias pueden profundizar el problema en lugar de resolverlo. Por eso, antes de firmar una repactación o solicitar un nuevo crédito, es clave evaluar la situación completa y entender las implicancias legales de cada decisión.

¿Quiénes están cayendo en mora? el perfil que más preocupa antes de marzo

La morosidad no está afectando a un solo grupo. Sin embargo, los datos muestran que hay segmentos donde el impacto es más profundo y sostenido. Entender ese perfil es clave para anticipar riesgos y tomar decisiones a tiempo.

Hoy, el sobreendeudamiento no distingue necesariamente por nivel de ingreso. Lo que sí cambia es la magnitud del problema y la complejidad de las deudas involucradas.

Adultos entre 30 y 44 años: la tasa más alta (35,1%)

El tramo de 30 a 44 años presenta la tasa de morosidad más alta del país, alcanzando un 35,1% al cierre del cuarto trimestre de 2025. Es decir, más de un tercio de las personas en ese rango etario mantiene obligaciones impagas.

No es casualidad. Se trata de un grupo laboralmente activo, muchas veces con responsabilidades familiares, créditos de consumo, tarjetas, financiamiento automotriz e incluso hipotecario. Es también una etapa donde el acceso al crédito es mayor y los cupos disponibles suelen ser más altos.

Desde la experiencia de los abogados para deudas de Legalfit, este grupo concentra buena parte de las consultas por deudas elevadas. Son personas que han mantenido un buen comportamiento financiero durante años, pero que enfrentan eventos críticos como cesantía, baja de ingresos o enfermedades. Cuando eso ocurre, la estructura de deuda que parecía manejable se vuelve insostenible en poco tiempo.

En este escenario, marzo suele actuar como catalizador. Si el presupuesto ya estaba ajustado, los nuevos compromisos del inicio de año pueden marcar el punto en que el pago mínimo deja de ser suficiente.

Segmento ABC1: cuando la deuda alta se concentra en banca

El informe también muestra que el número de morosos ha aumentado en todos los grupos socioeconómicos, pero el mayor incremento en doce meses se observa en el segmento ABC1.

Este dato es relevante porque rompe un mito frecuente: la morosidad no es exclusiva de los sectores más vulnerables. En los niveles de ingreso más altos, el problema suele adoptar otra forma. No necesariamente hay menor capacidad de pago, pero sí un mayor nivel de endeudamiento absoluto.

Según lo observado por los abogados, en deudas superiores a $10 millones es habitual encontrar perfiles con buenos ingresos históricos, pero con múltiples productos financieros y cupos elevados. Cuando ocurre una caída en los ingresos o un aumento sostenido del costo de vida, el margen desaparece rápidamente.

Además, en este segmento la deuda tiende a concentrarse en la banca. Eso implica montos más altos y una mayor probabilidad de enfrentar acciones judiciales en caso de incumplimiento.
Por eso, antes de marzo, el foco no debería estar solo en “ajustar gastos”, sino en evaluar si la estructura de deuda es realmente sostenible en el mediano plazo.

Banca y retail: qué cambia legalmente cuando la deuda es grande

No todas las deudas generan las mismas consecuencias. Cuando el monto es bajo y está concentrado en una sola entidad, el margen de negociación suele ser mayor. Pero cuando la deuda crece, especialmente en productos bancarios, el escenario cambia de manera relevante.

El informe muestra que, aunque el retail concentra un número importante de documentos en mora, la banca concentra el mayor monto total de deuda impaga. Esto implica que las obligaciones más altas, y por tanto las más complejas, están hoy principalmente en instituciones financieras.

Desde el punto de vista legal, esto no es un detalle menor.

¿Por qué la banca concentra los montos más altos?

Las entidades bancarias suelen otorgar créditos de mayor cuantía: consumo, líneas de crédito amplias, tarjetas con cupos elevados e incluso refinanciamientos de montos importantes. Cuando una persona pierde estabilidad financiera, el impacto en estos productos puede ser significativo.

En deudas superiores a $10 millones, es frecuente que exista al menos un acreedor bancario relevante. Y cuando la deuda es alta, la estrategia de cobro tiende a ser más estructurada y formal.

A diferencia de deudas menores, aquí el margen de improvisación es más reducido. La exposición patrimonial aumenta y la presión de cobro puede intensificarse.

¿Qué acciones judiciales son más frecuentes?

Cuando una deuda bancaria entra en etapa judicial, el mecanismo habitual es el juicio ejecutivo. Este procedimiento permite al acreedor exigir el pago forzado de la obligación y, eventualmente, solicitar el embargo de bienes si no existe una respuesta oportuna.

En la práctica, mientras mayor es el monto adeudado, mayor es la probabilidad de que el acreedor avance en esa dirección. El objetivo del juicio ejecutivo es claro: asegurar el pago mediante herramientas legales formales.

Esto no significa que todas las deudas altas terminarán necesariamente en embargo. Pero sí implica que el riesgo es mayor cuando el monto es significativo y no se toman decisiones a tiempo.

Además, cuando existen múltiples acreedores (banca y retail combinados) la situación puede volverse más compleja. La coordinación de defensas, negociaciones y estrategias legales requiere una evaluación integral.

Por eso, en escenarios de deuda elevada, el análisis ya no debe centrarse solo en cómo pagar la próxima cuota. Debe considerar las implicancias jurídicas completas y las alternativas disponibles antes de que el conflicto escale.

Morosidad de largo plazo: por qué la deuda no se arregla sola

Uno de los datos más relevantes del escenario actual es que la mayoría de las personas en mora no está enfrentando un problema reciente. El 73% de los morosos corresponde a morosidad permanente, es decir, personas que llevan más de 12 meses consecutivos en incumplimiento.

Este dato confirma algo que en la práctica se ve con frecuencia: la deuda no suele desaparecer con el tiempo. Por el contrario, cuando no existe una estrategia clara, tiende a consolidarse y, en muchos casos, a crecer.

Las deudas que se prolongan más allá de un año normalmente no responden a un simple desorden financiero. En general, se trata de obligaciones que no pueden pagarse en el corto plazo con el ingreso disponible. La persona intenta cumplir parcialmente, paga mínimos o prioriza un acreedor sobre otro, pero el problema de fondo permanece.

Desde la experiencia de los abogados de Legalfit, en estos escenarios es común que la persona haya intentado resolver la situación por sus propios medios durante meses. Sin embargo, sin una evaluación integral, las soluciones adoptadas suelen ser parciales y no atacan el origen del sobreendeudamiento.

Checklist Legalfit: qué hacer antes de marzo si debes más de $10 millones

Cuando la deuda supera los $10 millones, improvisar suele salir caro. Antes de que marzo agregue más presión financiera, es clave detenerse y evaluar con claridad la situación completa.

Esta lista resume los puntos que, según la experiencia de Legalfit, deben revisarse antes de tomar decisiones apresuradas.

Lo primero: sincerar si realmente puedes seguir pagando

El primer paso no es pedir un nuevo crédito ni repactar. Es responder una pregunta concreta: ¿puedo sostener este nivel de pago en los próximos meses sin endeudarme más?

Muchas personas siguen pagando por inercia. Cubren cuotas con tarjetas, usan líneas de crédito o destinan ahorros que no podrán reponer. Mientras tanto, la deuda total no disminuye de manera significativa.

Sincerar la situación implica revisar:

  • Ingresos reales y estables.
  • Gasto mensual comprometido.
  • Total de deuda acumulada.
  • Número de acreedores involucrados.

Si para cumplir necesitas recurrir a otro crédito, probablemente el problema ya no es transitorio. En ese punto, insistir en “mantenerse al día” puede agravar el escenario.

Qué evitar (y por qué)

En contextos de deuda alta, ciertas decisiones que parecen soluciones rápidas pueden aumentar el riesgo legal y financiero.

  1. Sacar un crédito para pagar otro (“bicicleta”): Esta práctica traslada el problema y, muchas veces, lo amplifica. El monto total aumenta y se diversifican los acreedores. Lo que antes era una deuda concentrada termina fragmentada en varios frentes, complicando cualquier negociación futura.
  2. Repactar sin evaluar el impacto total: Las repactaciones pueden ofrecer una cuota menor en el corto plazo. Sin embargo, suelen extender plazos e incrementar significativamente el monto final a pagar. En deudas sobre $10 millones, esto puede significar varios millones adicionales en intereses.
  3. Endeudarse con familiares o amigos: Aunque puede parecer una solución menos formal, este camino traslada el conflicto al ámbito personal. Si la estructura de deuda ya es insostenible, cambiar de acreedor no resuelve el fondo del problema.
  4. Acudir al crédito informal: El financiamiento informal es altamente riesgoso. No cuenta con regulación clara y puede generar condiciones abusivas que empeoran aún más la situación financiera.

Antes de firmar una repactación, solicitar un nuevo crédito o asumir una obligación adicional, es fundamental entender el impacto completo de esa decisión.

Alternativas legales para deudas grandes con múltiples acreedores

Cuando la deuda supera los $10 millones y existen varios acreedores involucrados, el problema deja de ser simplemente una cuestión de flujo mensual. En estos casos, insistir en soluciones informales puede prolongar el desgaste y aumentar el riesgo de judicialización.

Desde la experiencia de los abogados expertos en deudas de Legalfit, cuando la estructura de deuda es alta y diversificada, es necesario evaluar alternativas legales formales. En Chile, la principal herramienta para estos escenarios es la Ley 20.720, que regula los procedimientos concursales para personas naturales.

Esta normativa contempla mecanismos que permiten ordenar la situación financiera de manera estructurada, con reglas claras y bajo supervisión formal.

Renegociación: reorganizar para poder cumplir

La renegociación es un procedimiento que permite reestructurar las deudas con el objetivo de alcanzar nuevas condiciones de pago acordes a la capacidad real del deudor.

En términos prácticos, puede implicar:

  • Nuevos plazos.
  • Reordenamiento de obligaciones.
  • Condiciones que permitan continuar pagando sin recurrir a nuevos créditos.

Para personas que aún cuentan con ingresos estables, pero que no pueden sostener la carga actual, esta alternativa puede ser una vía para evitar que el problema escale a instancias judiciales más complejas.

La clave está en que la renegociación formal permite abordar todas las deudas dentro de un mismo proceso, evitando que cada acreedor actúe por separado.

Liquidación (quiebra): cuando es necesario partir de cero

En escenarios donde la deuda es estructuralmente impagable, incluso con reordenamiento, la liquidación puede ser una alternativa a evaluar.

Este procedimiento está diseñado para personas que no cuentan con la capacidad de cumplir con sus obligaciones en el mediano plazo. En términos simples, permite enfrentar la situación de forma ordenada y, una vez concluido el proceso, cerrar el ciclo de las deudas incluidas.

Desde la experiencia profesional, esta opción suele analizarse cuando:

  • El monto total es importante según la realidad de cada persona.
  • Existen múltiples acreedores.
  • No hay posibilidad real de cumplir con un plan de pago sostenible.

No se trata de una decisión ligera. Requiere evaluación detallada y acompañamiento especializado. Sin embargo, para algunas personas puede representar una oportunidad de reorganizar completamente su situación financiera y proyectar un nuevo comienzo.

Cuando la deuda es alta y el número de acreedores aumenta, postergar decisiones suele reducir las alternativas disponibles. Evaluar oportunamente los mecanismos legales existentes permite tomar decisiones informadas y acordes a la realidad económica de cada caso.

Marzo no es el problema: postergar decisiones sí lo es

Marzo suele sentirse como el mes más complejo del año. Sin embargo, en la mayoría de los casos no es el origen del problema, sino el momento en que la deuda acumulada deja de poder sostenerse.

Cuando una persona llega a este punto con obligaciones superiores a $10 millones, normalmente no se trata de un desorden puntual. Existe una estructura de endeudamiento que ya venía tensionada por meses. Seguir pagando mínimos, repactar sin evaluar el impacto total o recurrir a nuevos créditos puede entregar alivio inmediato, pero no necesariamente una solución real.

Desde la experiencia de los abogados de Legalfit, anticiparse marca una diferencia concreta. Consultar antes de que exista una demanda notificada o antes de que la presión de cobro aumente permite analizar con mayor amplitud las alternativas disponibles. 

Si tus deudas superan los $10 millones y marzo se ve cuesta arriba, este puede ser el momento adecuado para revisar tu caso con claridad y definir una estrategia.

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