Por: Jocelyn Tello, abogada de Legalfit.
Durante los años, he asesorado a muchas personas y todas llegan con una misma sensación: creen que su deuda los va a acompañar para siempre.
Me cuentan que viven con preocupación, pensando en qué podría pasar más adelante, si esa deuda seguirá creciendo o si podrían enfrentar un embargo.
Hace poco acompañé un caso que refleja precisamente esta realidad.
Un cliente llegó a Legalfit buscando orientación por una deuda asociada al Fondo Solidario Universitario que había adquirido cuando estudió en la Universidad de Chile.
Él sabía que la deuda existía. Nunca la había olvidado.
Sin embargo, pese al paso del tiempo, tampoco había recibido una demanda ni había enfrentado medidas concretas de cobro. Aun así, la incertidumbre permanecía.
Y ahí aparece algo que veo frecuentemente en este tipo de casos: muchas personas creen que, porque una deuda existe, necesariamente no hay nada más que hacer.
Pero desde la mirada jurídica, la pregunta correcta no siempre es “¿cuánto debo?”, sino también:
¿La institución todavía tiene derecho a cobrar esta deuda?
Una deuda no solo representa un monto: también puede generar incertidumbre durante años
En este caso, el cliente era profesional del área de las artes, un rubro donde muchas veces la estabilidad laboral puede ser variable.
Para él, mantener una deuda universitaria millonaria no significaba solamente una obligación económica.
También representaba una preocupación constante sobre su futuro:
- La posibilidad de enfrentar acciones judiciales.
- El temor a eventuales embargos.
- La incertidumbre frente a su desarrollo profesional independiente.
- La sensación de tener un problema pendiente que nunca terminaba.
Por eso decidió buscar asesoría antes de que la situación avanzara.
Y desde mi perspectiva, ese fue un punto clave: actuar preventivamente.
Muchas personas esperan a recibir una notificación judicial o enfrentar una medida de cobro para recién buscar ayuda, pero en muchos casos ese análisis debería comenzar mucho antes.
El desafío legal: revisar si realmente existía una acción de cobro vigente
Cuando analizamos una posible prescripción de deuda, uno de los primeros errores que vemos es pensar que simplemente deben pasar muchos años para que una deuda desaparezca.
La realidad es más compleja.
Desde el punto de vista legal, no basta con revisar el tiempo transcurrido.
Es necesario analizar si durante ese período ocurrieron hechos que pudieran afectar el plazo de prescripción.
En este caso, nuestro trabajo consistió en revisar distintos antecedentes:
- Si existían demandas previas iniciadas por la Universidad.
- Si había existido algún acto judicial que interrumpiera la prescripción.
- Si el cliente había realizado reconocimientos de deuda.
- Si existían convenios o repactaciones que modificaran la situación.
Este análisis fue clave, porque una estrategia jurídica sólida no puede construirse sobre supuestos.
Debe construirse sobre antecedentes concretos.
La estrategia legal: no esperar una acción de cobro, sino defender los derechos del cliente
Luego de revisar la situación del cliente, determinamos que existían antecedentes para iniciar una acción de prescripción extintiva.
Esto significa que decidimos tomar una posición activa.
En lugar de esperar que eventualmente la institución iniciara un proceso de cobro, buscamos que fuera el tribunal quien analizara si las acciones de cobro seguían vigentes.
La estrategia consistió en presentar una demanda solicitando que se declarara la prescripción de las acciones relacionadas con las cuotas del Fondo Solidario.
Para ello, se consideraron tres elementos principales:
- Que existía una obligación que podía ser objeto de prescripción.
- Que había transcurrido el plazo legal correspondiente.
- Que no existían antecedentes que hubieran interrumpido dicho plazo.
La resolución del tribunal: una deuda que dejó de ser una preocupación permanente
Finalmente, el tribunal acogió la demanda presentada.
La sentencia reconoció los argumentos planteados y declaró la prescripción de las acciones de cobro asociadas al Fondo Solidario Universitario.
Para el cliente, esto significó mucho más que resolver una situación económica.
Significó cerrar una etapa que durante años había estado presente como una preocupación constante.
Y creo que ese punto es muy importante.
En muchas ocasiones, cuando hablamos de deudas, pensamos únicamente en números.
Pero detrás de cada deuda existe una persona, una historia y un impacto emocional que también debe ser considerado.
Mi aprendizaje después de este caso: las deudas universitarias no son necesariamente eternas
Uno de los principales aprendizajes que me deja este caso es que muchas personas viven años con miedo porque creen que no tienen alternativas.
Piensan que una deuda universitaria es algo que simplemente deben aceptar y esperar.
Pero la realidad es que cada situación debe analizarse jurídicamente.
Las instituciones también deben actuar dentro de los plazos que establece la ley.
Por eso mi recomendación para quienes enfrentan una situación similar es no esperar a que el problema avance.
No es necesario esperar un embargo, una retención o una demanda para buscar orientación.
Una revisión legal oportuna puede permitir conocer realmente cuál es la situación de una deuda y qué alternativas existen.
La importancia de una asesoría legal preventiva
Este caso refleja algo que vemos constantemente en Legalfit:
Cada deuda tiene una historia distinta.
No existen soluciones automáticas ni respuestas iguales para todas las personas.
El trabajo jurídico consiste en revisar antecedentes, entender el contexto y construir una estrategia adecuada según cada realidad.
Muchas veces, lo que una persona considera un problema sin solución puede tener alternativas legales que nunca había evaluado.
Por eso, mi invitación es simple:
Si tienes una deuda universitaria que arrastras hace años, no asumas que no existe ninguna opción.
Busca información, analiza tu situación y toma decisiones con conocimiento.

Jocelyn Tello
Abogada Legalfit, supervisora área de redacción